martes, 25 de marzo de 2008

Islandia. El país que más escribe del mundo

Pensábamos que en España ya publicaba un libro casi cualquiera, y pensábamos bien. Pero los hay que nos superan en este capítulo. Me entero a través de Papel en blanco que Islandia es el país que en proporción mayor número de escritores concentra dentro de sus fronteras. El dato es sorprendente. Uno de cada diez islandeses publicará un libro a lo largo de su vida. Lo que haciendo una sencilla regla de tres nos daría que en razón de la población total del país (en torno a 310.000 habitantes) este pequeño país albergaría de modo regular la friolera de más de treinta mil escritores. Asombroso.

Esto nos podría llevar a pensar que el número de autores puede incluso superar al de lectores –una paradoja que prácticamente se produce en el caso de algunas revistas especializadas que circulan en determinados círculos científicos-, si no fuera porque otro dato nos ayuda a desechar esta tesis: los islandeses leen una media de 40 libros al año, un registro que comparado con los 11 que aseguran leer los españoles (según datos de la Federación de Gremios de Editores) nos da una idea que cuál es nuestro verdadero lugar en el mundo en algunas facetas.

Quizá por esta causa, la prolífica literatura islandesa nos sea prácticamente desconocida. Con la salvedad de Las Sagas Islandesas, cuyo interés en Occidente ha ido ganando terreno en los últimos años, poco más tenemos que llevarnos a los ojos. Las traducciones al español de novelas del Premio Nobel Halldór Laxness (1902-1998), como Gente Independiente o La campana de Islandia, así como algunas obras de Gudbergur Bergsson, como Tomas Jonsson -considerada como la primera novela contemporánea de la literatura islandesa-, Einar Már Gudmundsson (Ángeles del Universo), o Thorvaldur Thorsteinsson (Puedes llamarme Bubu) -estas dos últimas en Siruela- son algunos de las escasas muestras que pueden encontrarse. A pesar de todo, existe algún ejemplo loable de acercamiento de la literatura de este país al público español. Es el caso de Strokkur, una revista cultural bilingüe (español y francés) sobre Islandia, que supone una invitación a disfrutar del país que más lee y escribe del mundo. Vayamos tomando nota.

[Artículo recomendado por soitu]

sábado, 22 de marzo de 2008

Viernes Santo de luto y esperanza

Viernes Santo en Andalucía. Todos mirando al cielo. ¿El tiempo qué hará? ¿Lloverá? Es menester. Pero no ahora. Aunque si llueve será porque Él lo quiere. Pero si llueve llorarán. Todo un año trabajando. Y si no lo ha hecho antes, por qué ahora. Fervor cofrade. Teología de bolsillo. Al final no llueve. Un nuevo atentado de ETA. Sin víctimas. Como si el miedo no lesionara, no matara. Y entre bombas y partes meteorológicos la Pasión se consuma. Al tercer día resucitará. No me salen las cuentas, pero qué más da. La memoria es frágil. Y pese a que nos pirran las efemérides casi nadie se acuerda de que un Viernes Santo de hace diez años los tiempos empezaron a cambiar para la vida en Irlanda del Norte. Fue un 10 de abril. Ese día todos los partidos norirlandeses salvo el DUP del ahora retirado reverendo Ian Paisley aprobaron la firma de los Acuerdos del Viernes Santo. Digo casi nadie. Pues en soitu han tenido una buena idea. Se han asomado a la historia del conflicto a través de cinco películas. De cinco buenas películas. Las cofradías ya están en la calle. En Calahorra se evalúan los daños. No tiene nada que ver. Nada tiene que ver. Será.



P.S.: Hace veinticinco años U2 publicó "Sunday, Bloody Sunday", tema que abría su tercer álbum, 'War'. La canción está inspirada en los incidentes del 'Domingo Sangriento' de 1972, en el que murieron 14 personas.

Arthur C. Clarke. El centinela


Cuando uno ha puesto la semilla de una de las mejores películas de todos los tiempos, como es el caso de 2001. Una odisea del espacio, puede decirse que se “ha cumplido”. Arthur C. Clarke ha fallecido en su amada Sri Lanka a los 90 años. De él pueden destacarse muchas cosas. Que fue un maestro de la Ciencia ficción, género en el que llegó a ser comparado con maestros como Asimov o Robert Heinlein; que fue un astrónomo notable (presidió la Sociedad Interplanetaria Británica); que fue un excelente divulgador (narró como comentarista para la CBS la llegada de la cápsula Apolo a la Luna); o que su labor científica y filosófica –publicó más de cien trabajos en estas disciplinas- ejerció una gran influencia en su tiempo (planteó, por ejemplo, por primera vez la idea de que los satélites geoestacionarios podían ser importantes centros de telecomunicaciones).
Pero fue la escritura de ‘The sentinel’ lo que terminaría abriéndole las puertas de la fama entre el gran público. Este relato escrito en 1951 sería la piedra angular (el “monolito” nuclear, podríamos decir) de la obra que llevaría al cine Stanley Kubrick a finales de los años 60 y que supondría un verdadero hito dentro de la historia del cine.

El éxito de la cinta, obligaría al escritor inglés a escribir la novela del mismo título, al tiempo que lo proyectaba como uno de los grandes nombres de la Ciencia Ficción en el siglo XX.
Porque Clarke no se limitó más o menos a supervisar el guión del filme, sino que trabajó codo con codo con el obsesivo cineasta estadounidense para dar forma y contenido a una película tan inquietante como envolvente. 2001 es un viaje alucinante por la historia de la Humanidad -de hecho, incluye la elipsis más vertiginosa de la historia del cine, allí donde el filme “salta”, a través del hueso lanzado al aire, del amanecer del hombre a la era espacial- e incluye entre sus virtudes la capacidad de generar lecturas infinitas –al gusto del espectador- sin perder en cualquier caso la unidad de una trama que puede ser seguida pese a todo.

La presencia extraterrestre atraviesa la película por medio del enigmático monolito ("Tycho Magnetic Anomaly") que, a modo de puerta interestelar, va secuenciando la historia. Junto a este elemento tan querido para Arthur C. Clarke, la película contará con un curioso protagonista, el enigmático y neurótico computador, modelo 9.000, HAL (Heuristic Algorithmic Computer, aunque hay quien ha querido ver detrás el acrónimo de IBM, formado por la reunión de las letras posteriores), encarnación de la inteligencia artificial capaz de adquirir rasgos humanos (egocentrismo, megalomanía, crueldad, pero también nostalgia, como cuando al ser desconectado por el astronauta David Bowman se pone a cantar una canción de su “infancia”).

La caracterización psicológica de los personajes –de una contención casi inhumana-, la acertada apuesta musical, los avanzados –aunque nunca gratuitos- efectos especiales… Todo en 2001, como ocurre en la mayoría de trabajos del casi siempre genial Stankey Kubrick, opera para perdurar en la imaginación del espectador. Pero, no podemos olvidar que gran parte del éxito de la cinta se debe a un guión sin concesiones en el que la visión de Arthur C. Clarke juega un papel decisivo.

El sello de la película se deja ver en trabajos posteriores recientes, como en Solaris de Steven Soderbergh, quien basándose en otro relato de un genio del género, Stanislav Lem, nos sorprendía a principios de este siglo, y por lo tanto más de tres décadas después, con una arriesgada historia espacial en la que juega un papel no menos destacado una presencia extraterrestre en forma de planeta inteligente. Como el monolito de 2001, Solaris actúa sobre la mente humana como una poderosa fuerza que tutela nuestra existencia.

En los dos casos, constituyen sendos ejemplos artísticos del modo en el que el ser humano afronta la posibilidad de que exista vida inteligente fuera de nuestro planeta y el modo en que ésta podría modificar nuestra experiencia. En una de sus últimas entrevistas el también autor de Childhood´s end o Rendezvous with Rama se reafirmó en su deseo de ver alguna evidencia de vida extraterrestre. Por lo que sabemos, no le dio tiempo a verlo cumplido. Aunque no albergamos dudas sobre lo que realmente pensaba sobre este particular.

miércoles, 19 de marzo de 2008

A tortas por el mando

A nuevos bienes, nuevos males. Esta expresión podría servir para definir algunas de las características de nuestras sociedades avanzadas. El ‘malestar en la cultura’ es el signo de nuestro tiempo. Nunca la felicidad pareció tan al alcance de nuestra mano. Pero al mismo tiempo, jamás la felicidad se nos antojó más escurridiza. Muchos autores llevan años devanándose los sesos a la hora de intentar aprehender la realidad humana en la era global, posindustrial, poscapitalista, o como quiera que se la llame. Uno de mis favoritos, el siempre crítico ensayista francés Gilles Lipovetsky ha dedicado su último libro a tratar de desentrañar las contradicciones de nuestro tiempo en La felicidad paradójica. ¿Su conclusión? Básicamente que, aunque no estamos en el mejor de los mundos posibles (pobre Leibniz, esta desacertada tesis te perseguirá toda tu muerte), podríamos estar peor.

Pero, ¿cómo no sentirnos inquietos ante la avalancha de noticias que a diario reproducen los medios de comunicación? No hablo ya de las guerras abiertas o silenciadas, de las andanadas nacionalistas, del holocausto (“sacrificio por el fuego”) medioambiental, o de la represión que los más fuertes ejercen sobre lo que menos tienen. Qué va, de hecho, el desencadenante de este “arrabal” parte de un titular más cómico que otra cosa. Decía así: “el mando de la tele provoca una de cada cuatro peleas entre las parejas españolas”. Es de risa, ¿no? Sobre todo cuando seguimos leyendo y descubrimos que son las mujeres quienes se muestran más posesivas con el aparatito que los hombres. Entonces pensamos en lo que Freud hubiera dicho de esto y soltamos, puede que acompañando el movimiento con un gesto obsceno, un par de carcajadas más.

Pero, al cabo de un rato, cuando hemos agotado los chistes, releemos el titular y pensamos: pero seremos cretinos. Lejos de lo que algunos sostienen, el amor no ha desaparecido mi mucho menos de nuestra esfera de pretensiones. Posiblemente en ninguna época anterior esta palabra se utilizó tanto y con semejante alcance universal. Tras el desprestigio que el concepto se ganó en los años 60-70 con la revolución sexual, el amor volvió a situarse en el centro de nuestras vidas. Vamos, que ni todos nos hemos lanzado a hacer camas redondas ad infinitum ni somos tan transgresores como pensábamos. Prueba de esto es el nivel de exigencia que este retorno del paradigma amoroso ha supuesto. El aumento del índice de divorcios, el crecimiento de las viviendas unipersonales, la creciente falta de compromiso entre las parejas no son síntomas de nuestro descreimiento en el fenómeno, sino precisamente los efectos de nuestra visión idealizada del amor. Que una de cada cuatro peleas de pareja sea por el mando a distancia sólo quiere decir que, tras la emancipación de la mujer, la secularización de la sociedad y el salto tecnológico - los cantos de la sirena de la publicidad se encargan de hacer el resto- no es que no aspiremos a conseguir un amor para toda la vida, sino que simplemente no soportamos que nuestras parejas no sean tan “perfectas”, como habíamos pensado.

Así que un poco de tranquilidad. Y cuando tu pareja quiera ver el Fashion y tú seguir un emocionante derbi de la segunda división eslovena lo mejor que puedes hacer es comprarte otra tele. Amar es compartir, ¿no?

lunes, 17 de marzo de 2008

¿Quieres montar el primer sencillo del último disco de REM?

La tecnología avanza que es una barbaridad. Y si no que se lo digan a la industria del ocio, y en particular al campo de la música. Mientras unos tratan de ponerle puertas al campo, y otros nos gravan (y nos graban también) con impuestos por ser unos niños malos (aunque haya quien no lo sea) grandes y pequeñas bandas se incorporan, ahora sí con mayor fe -pobre Teddy, es normal que no se entere de la misa la mitad con tanto avance-, a la promoción vía Internet. Artistas como Prince o Madonna hacen tiempo que no le hacen ascos a esta novedosa forma de vender su música. Radiohead, por ejemplo, consiguió aumentar sus ingresos vendiendo su último álbum en la Red a un precio inferior al que hubiera supuesto su venta en la tienda. Y ahora, los R.E.M. que siempre han sido unos modernos preparan en la web el lanzamiento de su próximo álbum, Accelerate, que saldrá a la venta este 31 de marzo. Para ir haciendo boca, primero colgaron el audio del primer sencillo en su web, y después hicieron lo propio con el vídeo.

Hasta aquí nada fuera de lo normal. Sólo que Stipe y cía. querían hacer algo diferente después de una racha de viodeoclips no demasiado afortunada. Así que contactaron con Vincent Moon, uno de los directores de la Blogotheque y éste les proporcionó el revulsivo que andaban buscando.

A primera vista parece que nos encontramos ante un sitio web en el que se recogen algunas actuaciones de R.E.M, en diferentes lugares (el Lower East Side de Nueva Cork, la furgoneta, el estudio…). Pero, en realidad, se trata de un total de 12 vídeos de una misma canción. Pero, además, si el usuario pincha en el interrogante de la esquina inferior derecha, podemos descargarnos todo el material para “compartir, remezclar o reusar” –como nos advierte el propio Moon. Una vez editados los vídeos –primero hay que registrarse- la idea es que los subamos a un canal de Youtube donde podrán ser compartidos con quien lo desee.

Original, ¿verdad? Seguro que muy pronto veremos cosas parecidas en el cine o la literatura (aunque, bien pensado, Cortázar ya lo hizo, ¿no?). En tiempos de customización y del 'hazlo tú mismo', el usuario tanto puede montar su salón comprando sus muebles en Ikea como hacer el montaje del espectador o del lector. Otro tema es que al final la cosa quede bien.

Yo, por si acaso, me quedo con una de las versiones "hechas". Ya si eso, en otro momento, igual me atrevo. Por cierto, temazo.


viernes, 14 de marzo de 2008

Los ricos también lloran

(El País. Ed. impresa. 14 de marzo de 2008)

miércoles, 12 de marzo de 2008

La pulga de acero de Leskov

Nikolái Semionovich Leskov
La pulga de acero
Impedimenta, Madrid, 2007

Nikolái Semionovich Leskov (1831-1895) fue un autor atípico, que sin llegar a ser un “raro”, estuvo condenado a mantener una dura pugna con la crítica en pos del reconocimiento a lo largo del tiempo.
En este sentido, su mayor “pecado” fue el mantenerse alejado de sus contemporáneos, de la intelligentsia de su época y, justamente, esa autosuficiencia lo llevó durante mucho tiempo a ser considerado como un autor menor dentro de la literatura rusa contemporánea. Sólo Tolstói, entre los escritores de su época supo advertir que Leskov escribía en realidad para las generaciones futuras, de ahí que su recepción tuviera que esperar mejor acogida hasta que autores como Thomas Mann o Walter Benjamin lo descubrieran.

La temprana muerte de su padre fue un hecho que marcaría decisivamente la vida de Leskov. Su herencia fue pronto pasto de los acreedores, por lo que tuvo que abandonar sus estudios, aunque, eso sí, de forma autodidacta no cesó su instrucción leyendo sin descanso y profundizando -a diferencia de otros muchos escritores de su época, que siempre tenían la vista puesta en París- en la cultura de otros pueblos eslavos, siendo así que llegó a estudiar el polaco, el ucraniano y el checo. Además, no tuvo más remedio que buscar un trabajo, lo que le daría la oportunidad de viajar por todo el país y de entrar en contacto con la gente a la que más atención terminaría ofreciendo en su obra: los campesinos. Máximo Gorki lo considerará más tarde “el autor más profundamente enraizado en el alma popular, y más libre de influencias extranjeras de la historia de la literatura rusa”.

Leskov fue, además, un escritor tardío y accidental. Y sólo un golpe de azar –el que una de las cartas que en calidad de agente comercial le escribía a su patrón llegara a alguien que reconoció en éstas cierto valor literario- terminaría consagrándolo al periodismo, primero, y a la literatura después. Sin embargo, su capacidad para molestar a prácticamente todas las fuerzas vivas de la Rusia de su tiempo, progresistas y reaccionarios, la Iglesia y la administración del Zar, no sólo mitigó el impacto de su obra, acarreándole encendidas críticas, sino que terminó echándole encima a la censura. Sin ir más lejos, la publicación en 1878 de Pequeños detalles de la vida episcopal, texto de corte satírico y anticlerical, le hizo perder sus cargos oficiales en el estado zarista. Muchos periódicos le retiraron el favor y algunos de sus libros llegaron a ser saqueados o quemados.

El afán polemista, el uso de la sátira, su preocupación por las gentes sencillas, su crítica a las instituciones zaristas, junto a su experimentación estilística son elementos que se condensan en La pulga de acero (1881) considerado como uno de los mejores textos de Leskov.
Escrita al modo de un cuento tradicional ruso –el mismo Antón Chéjov se reconocería discípulo de Leskov-, la obra desarrolla un ingenioso argumento, a medio camino entre el realismo y lo maravilloso. Cuando el Zar Alejandro, acompañado de un hombre de su confianza, el cosaco del Don, Platov, visita Inglaterra, los ingleses, con la intención de impresionar a la comitiva rusa, le regalan al monarca un minúsculo autómata (una “ninfusoria”), que solo puede ser contemplado a través de un microscopio. Se trata de una diminuta pulga de acero, que cuando se le da cuerda, se activa efectuando un baile. Ante la admiración del zar, Platov se compromete a encontrar al artesano capaz de emular un prodigio semejante. Será de este modo, cuando tras una azarosa búsqueda por toda Rusia, entre en escena, otro de los protagonistas principales de la obra, el artesano bizco (y zurdo) de Tula.

La pulga de acero se encuentra atravesada de parte a parte por la comicidad y el ingenio que en dosis desbordantes le supo inyectar el autor, para lo que se apoyó además en un lenguaje insólito para su época, que además de hacer verdaderamente problemática su traducción –de “atrevimiento” y “osadía” define su empeño Sara Gutiérrez, la responsable de la traslación al español de esta última edición-, desconcertó notablemente a sus contemporáneos, poco dados a las florituras léxicas, descabelladas asociaciones y juegos de palabras de los que se sirve intencionadamente Leskov.

Pero, además, juega un papel central en la obra –tal y como señala Care Santos en la introducción al libro- el “grado de implicación moral” del autor, que se revela especialmente en la “mirada cargada de ternura hacia las gentes más sencillas” en medio de la “realidad terrible de atraso e incultura” que transita la Rusia de su tiempo. Leskov supo crear a lo largo de su obra toda una galería de tipos singulares cargados de pintoresquismo, que se desenvuelven en situaciones verdaderamente surrealistas. Los diálogos, de este modo se tornan imprevisibles, cuando no, huyendo de cualquier plano lógico, directamente absurdos.

Estos elementos, junto al uso de la sátira, la ironía y la parodia, la utilización de personajes reales dentro de la trama o, en el caso que nos ocupa, la elaboración por parte del autor de un prólogo para la primera edición en el que afirmaba haber conocido realmente al artesano zurdo de Tula, provocaron que durante mucho tiempo La pulga de acero fuera recibida de forma muy diferente en función de las circunstancias. Así, mientras algunos quisieron ver en el cuento una defensa de los valores tradicionales de la Rusia zarista, otros advirtieron en él una profunda crítica a un modelo arcaico que explotaba a los sectores más débiles de la sociedad. La confusión llegó a tal grado que el texto fue defendido y atacado indistintamente tanto por los preservadores del antiguo régimen como por la crítica soviética. Ambigüedad que pone en ridículo a aquellos que por motivos diversos quisieron ver en la obra un “panfleto” (pro o anti zarista), y que en última instancia, supone la mejor prueba del “éxito” de Leskov frente a quienes demandaban una toma de posición más clara, en su afán de confundir la literatura con la mera propaganda.

La pulga de acero se lee en un santiamén, aunque no hay que confundir aquí su aparente sencillez con simpleza. Como en todo buen libro, sus ecos siguen resonando en nosotros mucho tiempo después de haber sido leído. Si a todo lo demás, le sumamos la deliciosa edición de Impedimenta, que incluye ilustraciones de Javier Herrero, está claro que nos encontramos ante un libro que merece hacerse un hueco en nuestra biblioteca y en nuestra memoria.

sábado, 8 de marzo de 2008

Hermesiana. Kennedy y el futuro

Los españoles hemos sido sometidos a dos duras pruebas en las dos últimas campañas en forma de sendos atentados terroristas a escasas horas de celebrarse unas elecciones generales. Hoy, España constituye una rara excepción dentro de la comunidad de las democracias avanzadas. El terrorismo es un fenómeno de alcance universal, pero el terrorismo nacionalista de ETA es un incomprensible y salvaje reducto del pasado al que estamos en la obligación de responder unidos.

Desde el pasado 11 de marzo de 2004 nuestra clase política ha proporcionado numerosas muestras de debilidad, torpeza y ambición. Pero la ciudadanía ha sabido casi siempre estar a la altura. En plena jornada de reflexión, y subsumidos aún en la ira, la frustración y la confusión por el reciente atentado no deberíamos caer en la desesperanza. Sólo hay que echar la vista a atrás para percatarse de los grandes obstáculos que la sociedad española ha tenido que superar. Yo no sé si la mejor respuesta a los intentos de erosionarnos y dividirnos es acudir masivamente a las urnas. Aunque, desde luego, una alta abstención sería considerada como un triunfo por los terroristas. Pero de lo que no me cabe duda es de que debemos exigir al próximo presidente del gobierno, sea el que sea, altura de miras, de que sea capaz de entonar tras su triunfo aquellas palabras de JFK en su discurso tras proclamarse como 35º presidente de los Estados Unidos: “No asistimos hoy a la victoria de un partido sino a una celebración de la libertad”.

Hoy cada cual tiene ya decidido su voto, pero si esta jornada tiene un sentido es precisamente el de reflexionar sobre la tarea que todos tenemos por delante. Ser capaces de recoger la “antorcha” de la democracia sin quemar al de al lado es una obligación moral.

4. John F. Kennedy. Un acto de libertad

“Los clarines vuelven a llamarnos. No es una llamada a empuñar las armas, aunque armas necesitamos; no es una llamada al combate, aunque combate entablemos, sino una llamada a sobrellevar la carga de una larga lucha año tras año, "gozosos en la esperanza, pacientes en la tribulación": una lucha contra los enemigos comunes del hombre: la tiranía, la pobreza, la enfermedad y la guerra misma.

¿Podremos forjar contra estos enemigos una alianza grande y global al norte y al sur, al este y al oeste que pueda garantizar una vida fructífera a toda la humanidad? ¿Quieren participar en esta histórica empresa?

Sólo a unas cuantas generaciones, en la larga historia del mundo, les ha sido otorgado defender la libertad en su hora de máximo peligro. No rehuyo esta responsabilidad. La acepto con beneplácito. No creo que ninguno de nosotros se cambiaría por ningún otro pueblo ni por ninguna otra generación. La energía, la fe, la devoción que pongamos en esta empresa iluminará a nuestra patria y a todos los que la sirven, y el resplandor de esa llama podrá en verdad iluminar al mundo.

Así pues, compatriotas: pregúntense, no lo que su país puede hacer por ustedes, sino lo que ustedes pueden hacer por su país.

Conciudadanos del mundo: pregúntense no qué pueden hacer por ustedes Estados Unidos de América, sino qué podremos hacer juntos por la libertad del hombre.

Finalmente, ya sean ciudadanos estadounidenses o ciudadanos del mundo, soliciten de nosotros la misma medida de fuerza y sacrificio que hemos de solicitar de ustedes. Con una conciencia tranquila como nuestra única recompensa segura, con la historia como juez supremo de nuestros actos, marchemos al frente de la patria que tanto amamos, invocando su bendición y su ayuda, pero conscientes de que aquí en la tierra la obra de Dios es realmente la que nosotros mismos realicemos.”

Discurso completo.

viernes, 7 de marzo de 2008

ETA asesina a tiros un ex edil del PSOE en Mondragón

Adivinos

En apenas 48 horas sabremos quiénes serán los ganadores de las elecciones nacionales y autonómicas. Con los candidatos apurando sus últimas horas de campaña y con los sondeos de última hora filtrándose por todos lados, el precio de las especulaciones está por las nubes. Quisiéramos poder pasar las páginas del calendario, pero, como no es posible, incluso los menos espiritualistas nos hemos lanzado a la futurología. Quién saldrá vencedor, con quién pactará en caso de no alcanzar la mayoría absoluta, qué hará el derrotado al día siguiente. Las cosas parecen pintarle bien a Zapatero y muy bien a Chaves, pero resulta complicado anticipar el resultado. Aunque siempre hay quien lo haga. En un programa de televisión, dos suplantadores de ZP y Rajoy llamaron por teléfono a sendas pitonisas. Casualmente cada una daba por vencedor al candidato que presuntamente la había llamado.

El que aquí les habla, ha tenido la nefasta idea de buscar -en un ejercicio que no recomiendo a nadie- qué es lo que dijo hace cuatro años al acercarse la anterior cita electoral. La curiosidad mató al gato y a mí me han entrado ya sudores al observar el grado de fiabilidad de mis pronósticos. Aquella "quiniela", que he tenido que rescatar de entre una montaña de periódicos polvorientos, empezaba bien. Los españoles -decía el menda- “afrontaban las elecciones menos emocionantes de la era democrática”. No tengo que recordarles lo que se ‘animó’ luego la cosa. Respecto a las posibilidades del candidato entonces aspirante, Rodríguez Zapatero, un servidor escribía: “Frente a los ideólogos de la FAES, Zapatero ha demostrado activamente su incompetencia en todo lo que tenga que ver con la ‘plata’ (dinero)”. Por si no quedara clara la idea, el adivino apostillaba: “La clase media española no parece dispuesta a entregar sus de por sí hipotecadas vidas a los Caldera, Blanco, Sevilla o Sebastián”. Tal y como marcha la economía, más de uno suscribiría hoy este juicio, pero, desde luego, el vaticinio no pudo estar más alejado de la realidad.

Bien es cierto, y sin que esto me exima de ser un arúspice más que amateur, que en 2004 el panorama cambió sustancialmente en la recta final de la campaña. Cuando todas las encuestas daban a Rajoy por vencedor, los atentados del 11-M y la negligente gestión informativa de la tragedia por parte del Gobierno de Aznar, le dieron la vuelta a la tortilla. En esta ocasión, no se esperan grandes ‘sorpresas’ pero nuestra corta experiencia democrática nos sobra para saber que, como en el ‘93, cuando Felipe derrotó a un Aznar virtualmente ganador, hasta el escrutinio final todo es posible.

En Andalucía, la cosa parece distinta. “Chaves amenaza con adquirir las trazas míticas del líder hispanoamericano, con el mérito añadido de haber sido gracias a los votos de los ciudadanos”. Es lo que dije hace cuatro años. Y con una legislatura de por medio y terremoto interno incluido, mantengo ahora que el PA (llámese CA) se propone “seguir nutriendo el regionalismo más vacío de las invertebradas Españas”.

Dicen los que saben de esto que una alta participación beneficiaría al PSOE. En Ferraz, tan laicos ellos, rezan para que no llueva, con la faltica que hace. En Génova, han llamado a unos indios sin papeles para que bailen la rueda.

Así las cosas, la cotización de los hombres del tiempo se ha disparado. Los asesores politicos han descubierto que son ellos, y no los sociólogos quienes conocen el resultado final.
 
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