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lunes, 10 de noviembre de 2008
La victoria de Obama en Apocalípticos e Integrados
martes, 1 de abril de 2008
Cerrado por elección
Mucho te quiero perrito, pero tras las elecciones poquito. La fiebre bloguera de nuestros políticos tenía fecha de caducidad. Exactamente “cumplía” el 9 de marzo. Y es que como se ha encargado de investigar Xavier Peytibi el 57’5% de los cabezas de lista al Congreso que tenían un blog han abandonado sus bitácoras, es decir, no han escrito más de un post –se da por hecho que el primero es para agradecer los votos a sus electores-, tras la cita electoral.
El dato es aún peor si consideramos que, según el metódico rastreo de e-Xaps, solo el 27,5% de los número 1 de todas las provincias -contando los candidatos de aquellos partidos que obtuvieron representación parlamentaria en 2004- tenían durante la campaña un espacio en Internet para interactuar con sus potenciales votantes, lo que nos daba una cifra de 33 bloguers que por partidos se agrupaban de este modo: PSOE: 14, PP: 9, ERC: 3, IU-IC: 2, CiU: 2, CHA: 1, CC: 1 y EA: 1.
Pero sólo 14 se han encargado de actualizar sus contenidos desde la fecha de autos. En concreto se trata de Josep Antoni Duran i Lleida (CiU-Barcelona), Joan Ridao (ERC-Barcelona), Joan Herrera (IC-Barcelona), Jordi Xuclà (CiU-Girona), Francesc Canet (ERC-Girona) Jordi Sevilla (PSOE-Castellón), Joaquín García Díez (PP-Lugo), José Blanco (PSOE-Lugo), Eduardo Madina (PSOE-Vizcaya), Nekane Alzelai (EA-Guipúzcoa), Ramón Jáuregui (PSOE-Álava), Maria Antonia Trujillo (PSOE-Cáceres), Francesc Vallès (PSC-Tarragona) y Jordi Ausàs (ERC-Lleida).
Los 19 blogs de candidatos que han quedado “olvidados” (el 57’5% restante) pertenecen a Bizén Fuster (CHA-Zaragoza), Gabino de Lorenzo (PP-Asturias), Ana Pastor (PP-Pontevedra), César Luena (PSOE-La Rioja), José Luís Rodríguez Zapatero (PSOE-Madrid), Gaspar Llamazares (IU-Madrid), Montserrat Palma (PSC-Girona), Esteban González Pons (PP-Valencia), Federico Trillo (PP-Alicante), Dolors Nadal (PP-Barcelona), Eloisa Álvarez (PSOE-Soria), Ignacio Cosidó (PP-Palencia), Javier Barrero (PSOE-Huelva), Vicente Guillén (PSOE-Teruel), y Cándida Martínez (PSOE-Granada). A los que hay que sumar los casos de Carme Chacón (PSC-Barcelona), Antonio Erias (PP-A Coruña), Mariano Rajoy (PP-Madrid) o Fernando Bañolas (CC-Las Palmas), quienes directamente se han dado de baja, que hay que ahorrar.
Sobrevolando estos datos, se pueden sacar varias lecturas. Por ejemplo, que los de Esquerra no sólo son los más participativos sino los más fieles a sus bitácoras, lo que, dados sus decepcionantes resultados, tiene aún más mérito; que los políticos del Partido Popular, con la honrosa excepción de Joaquín García Díez (PP-Lugo) han hecho mutis por el blog en masa tras el 9-M; y que los tres candidatos de los tres principales partidos a la Presidencia del Gobierno, Zapatero, Rajoy y Llamazares han puesto a sus blogs a criar malvas.
Está claro, la clase política española –de manera general- es consciente de la importancia creciente de Internet a la hora de formar opinión pero, como en tantas otras cosas, prefiere aplicar estrategias cortoplacistas basadas en el objetivo inmediato del voto antes que buscar la interacción con los siempre incómodos ciudadanos. A diferencia de los mítines o los actos de partido, en que los políticos se dirigen a una masa acrítica de seguidores, los blogs son –o deberían ser- espacios de libertad en que cada cual le puede cantar a uno las verdades del barquero y eso está bien para un ratito pero no para aguantarlo una legislatura entera cuando los réditos electorales que de ahí se puedan extraer no están tan claros. Es mejor así considerarlos una mera herramienta de campaña a la que se le puede dejar hibernando cada cuatro años. Al menos de momento. Quién sabe si dentro de un tiempo, y a remolque de la nueva ciber-sociedad democrática de la que los blogs forman parte, nuestros representantes no estarán obligados a pagar peaje para salir elegidos. Aunque al final se los escriban otros.
viernes, 16 de noviembre de 2007
Réquiem por un blog
Pero, uno, que ha recorrido miles de estos, puede afirmar también que se cuentan con los dedos de la mano los que, más allá de la exhibición personal de una serie de fruslerías, ofrecen elementos originales, en el sentido de nuevos, y consiguen no incurrir en dos de sus vicios más frecuentes. Por un lado, la superficialidad. Muchos blogs son meros diarios íntimos pensados para su exposición pública -lo que no deja de ser una paradoja insuperable. Y otros muchos se limitan a hacer acopio de materiales ajenos -por medio de las técnicas de corta y pega o a través de innumerables vínculos-, a veces de manera reconocida, en otras tantas no a la hora de abordar las más diversas cuestiones.
Algunos blogs se han convertido en extensiones digitales de los medios tradicionales. Estos, especialmente de un año para acá se han dado cuenta de que era una corriente que debían incorporar antes de que se les convirtiera, como ya está sucediendo, en una seria competencia. Surgen así un buen número de blogueros que deciden buscar o aceptar un pisito en estas macrourbanizaciones de la información. La ventaja: al estar bajo la sombra de un gran diario la proyección sería enorme, contada por miles de visitas diarias. El inconveniente: la premisa básica del ‘blogger’, una insultante libertad de expresión, empezaba a tener los días contados.
Javier Pérez de Albéniz trató de demostrar lo contrario y alardeaba de ello. Él era en teoría crítico de televisión, pero desde ‘El Descodificador’ (su blog en elmundo.es) hablaba de todo. De tele, claro, pero también de política, ecología, libros, música… Desde la edición digital del periódico de Pedro J. se jactaba de decir lo que quisiera pese a los cabreos que se pillaban muchos de los lectores más conservadores del diario. Así fue durante mucho tiempo. No había límites, nadie le iba a coartar su libertad de expresión. Y de este modo no tuvo problemas en alabar a Prisa, cuando fue necesario, o arremeter contra Bush, Aznar, Rajoy, la Iglesia, etc., cuando y como le vino en gana. Incluso se permitió plantear sus serias dudas ante las teorías conspirativas del 11-M. Fue ese el día en se pasó de la raya y pudo verse a Pedro J con un vestido de su mujer puesto gritando: ¡que le corten la cabeza!
El pasado 2 de noviembre Pérez de Albéniz se despedía sin despedirse de su bitácora con un post titulado “Motivos para odiar un blog”. Un nuevo ejemplo de que el mundo flowerpower del ciberespacio también tiene sus castas, sus capos, sus cadenas.
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Actualización: 'El Descodificador' de Javier Pérez de Albéniz se ha trasladado. Es decir que sigue vivo. Una buena noticia que poco a poco va alcanzando a muchos de sus antiguos seguidores.







